lunes, 24 de octubre de 2011

Un poco de operística.




Este año "estamos a toupe"! Un grupo de torreros hicimos una escapada a la ópera para disfrutar de la pieza "l'elisir d'amore" de Gaetano Donizetti. 

Llegamos al teatro después de un pequeño paseo, al subir a nuestro sitio (el gallinero) nos vimos arrinconados a un asiento medio lateral en el que no cabían las rodillas, la situación era más agobiante que en  el peor de los autobuses. Lo primero que vino a la cabeza es que estaríamos dos horas en esa postura y en ese lugar, en ese mini teatro comprimido con aires de opulencia y derroche (es mi opinión). 

Fuimos con la idea de que iba a estar mas o menos bien, que sería una buena experiencia, y que la actuación sería potable comparada con la grabación vista una semana antes a cargo de Juanma de Ribot. Desde luego nuestras mentes críticas y, aunque incultas, exigentes, no pudieron más que aceptar la evidencia. La obra nos dejó a todos mudos, fueron dos horas muy muy cortas. No puedo hablar de la experiencia del resto de asistentes, aunque me da la sensación de que fue parecida a la mía. Me embutí en la historia y en la música y la viví de una forma desmedida. Me costó mucho no empezar a cantar al ritmo de esas melodías, (menos mal que no lo hice, a veces soy capaz de contenerme). 

Al salir se empezó a escuchar la melodía del último aria (o lo que sea, de ópera no tengo ni idea) con una letra un poco deformada (la melodía también) y ambientada en nuestra torre "Fransesito Fransesito y su bola de cristal...". La cena fue rápida, de bocadillos, en un bar cercano de bastante reputación, en la que arrasó el menú del día. 

Con esta crónica mal redactada, mal expresada y que no hace mérito a la experiencia que vivimos (es difícil hacer mérito a ese espectáculo utilizando palabras) he pretendido resumir lo irresumible. Solo espero que se repita, y si se repite, que se anime más gente. El paracaídas está ahí, solo hay que cogerlo y saltar. Disfrutar de la experiencia.

jueves, 13 de octubre de 2011

Me cambio de carrera, ¿algún problema?


Está de moda. A parte de tirarnos en paracaídas, también nos cambiamos de carrera. Y da igual cuanto tiempo le hayas dedicado a una o si pasas de ciencas a letras o al revés. Lo importante es que cada uno encuentra a tiempo su vocación, repito, vocación... 

Y el último caso es el de Manuel Ruíz, que ha dejado el mundo empresarial para dedicarse al mundo de la pedagogía. En realidad, lo que según él busca es recorrer el mismo camino de su ídolo, cantante Maldita Nerea: "yo no me cambio por cambiarme, lo que me apasiona de verdad es la música, canto en la ducha, camino a comedores, en el ascensor... y he pensado que si estudio pedagogía y grabo mis canciones en el móbil, algún día puede llegar la sorpresa"

Sus amigos Happy y Guille Celaya, que también han cambiado de carrera este año, ambos a filosofía en busca de la verdad, le han orientado durante los primeros días, que suelen ser los más difíciles en este tipo de acontecimientos.

Mucha suerte manolo!

Este año va a ser legendario. Nos tiramos en paracaídas.

miércoles, 12 de octubre de 2011

Una nueva Roma


Entre la noche de ayer y durante la jornada de hoy, varios residentes de Belagua, representando las cuatro sedes, ocupamos plácidamente una casa de campo con un frontón semiabandonado. 

Belagua quiere abrirse todavía más a sus residentes, a todos los universitarios y al mundo. Cincuenta años después de colocar la primera piedra de esta gran casa, nos preguntamos sobre el futuro de la institución, sobre qué podemos hacer para mejorar la relación entre las cuatro sedes, potenciar un proyecto cultural serio, concienciar a los residentes de qué es Belagua, etc.

Personalmente, me da la sensación de que la vamos a liar. Este año va a ser legendario. Nos tiramos en paracaídas.

jueves, 6 de octubre de 2011

One more thing...


Se marcha el hombre que se anticipó al tiempo, una mente maravillosa, la personificación de la innovación, una inpiración mundial y un gran momento torre. Él arriesgó y ganó. Luego perdió, ganó, perdió, ganó; se caía, se levantaba, fundaba una empresa, lo echaban, pero siempre hacia delante. Aprovechó todo su talento sin complicarse la vida, poco a poco, escuchando, experimentando y arrasando desde el primer día. De frases célebres, tiene muchas, pero nos quedamos con esta:

Estamos aquí­ para dar un mordisco al universo. Si no, ¿Para qué otra cosa podemos estar aquí­?